Inland Empire
- Si vas a salir, trae cajas. Mira este caos, todo por el suelo. Se las pides al chino del 24 horas. Un montón de cajas vacías.

Sí, iba a salir. Inland Empire. La primera fila entera para mí. Demasiado tiempo esperando volver a entrar en el cuarto oscuro de Lynch. Hay algo que sólo ahí dentro llego a tocar. Es como estar a ciegas ante el aliento de una fiera. El vértigo al próximo fogonazo desatasca una realidad superior, más allá del sentido. ¿Es que la realidad de andar por casa tiene sentido? Tiene cajas. Cajas vacías que llenamos de caos. Puro artificio, mentira cochina. Así encubrimos la ignorancia y el miedo. La clasificamos. La contenemos como el agua en una presa. Aquí seguimos, viviendo tan felices de las rentas de Aristóteles, con un montón de fieras dormidas en cajas, puertas de nuestra mente que nunca abrimos. Aristóteles, menudo cabronazo con suerte. Hay que ver la vidilla que ha dado a artistas y científicos, con lo de planteamiento-nudo-desenlace. Un sentido, una explicación, un relato para todo. Qué descojono.
Cuando veo a un liberal hacer ciencia del individuo, me acuerdo de los yahoo del relato de Swift. Una tribu de enanos intentando embridar un gigante. Austriacos, ancaps, objetivistas,... toda esa pretenciosa basura del positivismo de la acción humana. A poco que te descuidas, te organizan una libertad de guardarropía, como esos amigos coñazo que se empeñan en que vayas a un picnic con limonada y canciones del buen pastor, y a eso lo llaman “sana diversión”. Repudian el Estado y trepanan el cerebro del individuo con el cortaúñas de la ciencia, a ver qué encuentran y cómo lo clasifican.
No, queridos: si queréis saber lo que es la libertad, atreveos con los demonios. Todas esas cajas detrás de puertas que nunca abrís, por cobardes o por jactanciosos. No creais: en el periodismo también sabemos lo que es apilar cajas en los pasillos. Tal vez sea la forma más atrevida de la vasta ignorancia humana. Lo recuerdo nada más poner el pie en el imperio interior de las imágenes tóxicas de Lynch. Analizad esto, mamonazos.
Salir a por cajas y volver desencajado.
-¿Has traído lo que te pedí?
- Todas estaban llenas.
