" /> Bono Bus: Mayo 2004 Archives

« Abril 2004 | Main | Abril 2005 »

Mayo 9, 2004

Del Muro de Berlín al muro de plátanos

Craig Winneker ensaya en The Wall Street Journal la idea de que el ingreso en la Unión Europea arrebata a los antiguos siervos del imperio soviético uno de los símbolos más populares de su liberación: el plátano.

Los europeos del Este no han dejado de comerlos con fruición, desde la caída del Muro y su transformación en sociedades abiertas y democráticas. En la República Checa, el consumo de plátanos ha pasado de cero, en 1990, a 30 libras por persona y año en la actualidad, uno de los más altos de Europa, según datos recabados por el editor de Tech Central Station Europe. Este mismo domingo, un periódico local de Canarias, La Provincia, informa que la exportación de plátanos isleños a Polonia alcanzará las 160.000 toneladas el próximo mes, el doble de lo enviado el mes anterior. Winneker cuenta también cómo los alemanes de la RDA liberados por el desplome del Muro en 1989 se apiñaron en los supermercados de la parte occidental en busca de una fruta que, para ellos, había sido un manjar exótico y prohibitivo y que, desde entonces, se convirtió en un símbolo próximo y cotidiano de la libertad que habían recobrado. La entrada en la Unión Europea les obligará a pelar un plátano con bastante menos simpatía. La fruta representa, ahora, todo lo contrario de la libertad: tal vez el símbolo por excelencia del proteccionismo contra el consumidor, característico de la Política Agraria Común. La OCM platanera es el blindaje más perfecto que se conoce de un mercado, y una incitación a la incompetencia, al imponer cuotas cautivas de los productores ultramarinos de Francia, España y Portugal, y establecer un oneroso régimen de ayudas a estos por pérdida de renta, como consecuencia de eventuales depreciaciones del producto. Es decir, un hacendado de Canarias, Martinica, Azores o Guadalupe sabe que el consumidor de Polonia, Chequia, Estonia o Letonia pagará más, a la fuerza, por un plátano cultivado y exportado de manera más ineficiente, porque la banana centroamericana que venía consumiendo hasta ahora, de mayor calibre y más barata, ya no podrá entrar libremente en sus mercados. Nuestros nuevos socios, que celebraron la caída del Muro como su liberación, quizá perciban ahora, al ir de compras, que otro muro, sinuoso y burocrático, se ha alzado a las puertas del super.