" /> Bono Bus: Abril 2004 Archives

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Abril 16, 2004

El derrotismo como estrategia antiterrorista

Fred Thompson, investigador asociado del American Enterprise Institute en temas de Seguridad Nacional y antiguo senador por Tennessee, publica este viernes 16 de abril en The Washington Post un artículo titulado Campaña sobre la derrota. La idea de que no hay alternativa a la permanencia en Irak hasta conseguir el objetivo de estabilización democrática del país choca con la nueva doctrina de España, asentada en el discurso de investidura de Zapatero: salir de Irak el próximo 30 de junio, independientemente del nivel de seguridad de la población. Esta doctrina nace del error de atribuir el terrorismo, dentro y fuera de Irak, a una invasión que considera ilegal. Los que así razonan olvidan "quién golpeó y quién murió" el 11 de septiembre, como observa Tony Blair. Fomentan la ilusión de un Irak pacífico bajo el mando militar de la ONU. Como ha declarado a ABC la responsable de Política Exterior del PSOE, Trinidad Jiménez, "todo sería muy distinto si los soldados españoles pudieran ponerse un casco azul". Olvidan: 1) Que la ONU (su sede y sus funcionarios en Bagdad) fue víctima de un ataque que la obligó a retirarse; 2) Que sólo el poderío militar norteamericano es una garantía de pacificación y seguridad estable a medio y largo plazo. [Entre corchetes: traducción personal, lo más fiel que he sabido, de los párrafos seleccionados del artículo de Thompson].

"This is not just a question of political honesty. The global war on terrorism is not a game from which we can simply walk away when it seems it isn't going our way. At the same time critics of the Bush administration insist it should have done more to combat al Qaeda in Afghanistan before Sept. 11 (on the basis of intelligence far weaker than that pointing to Hussein's weapons of mass destruction), they miss the more profound lesson that national tragedy should have instilled: that the only deterrent to terrorism is strength and that weakness--real and perceived--is an incitement to further attacks".

["No es sólo una cuestión de honestidad política. La guerra global contra el terrorismo no es un juego del cual podemos simplemente retirarnos cuando parece que no nos es propicio. Al mismo tiempo que los críticos de la Administración Bush insisten que se debería haber hecho más para combatir a Al Qaeda en Afganistán antes del 11 de Septiembre (sobre las bases de informes de Inteligencia mucho más débiles que los que apuntaban a las armas de destrucción masiva de Hussein), ellos dimiten de la lección más profunda que la tragedia nacional debería haber instilado: que la única disuasión del terrorismo es la fuerza y que la debilidad --real y percibida-- es una incitación a nuevos ataques"]

"What is weakness? Weakness is when America's leaders compare Iraq to Vietnam, announcing to the world a faltering resolve to see our mission through. To our allies in the Middle East and beyond, these predictions of defeat send a clear and chilling message to hedge their bets, because the United States cannot be counted on. And to our enemies, they send an equally clear message: You can win".

[¿Qué es debilidad? Debilidad es cuando los líderes de América comparan Irak con Vietnam, comunicando al mundo una vacilante resolución para acometer nuestra misión. A nuestros aliados en Oriente Próximo y de más allá, esas predicciones de derrota envían un claro y escalofriante mensaje para que cubran sus propias apuestas, porque no podrán contar con los Estados Unidos. Y a nuestros enemigos, envían un mensaje igualmente claro: 'Ustedes pueden ganar'"]

"Let there be no doubt: Every time there is a call to abandon Iraq to the United Nations or unnamed "international allies," our enemies know this is a call to cut and run. And they are heartened".

["No les quepa duda: cada vez que hay una llamada a abandonar Irak a las Naciones Unidas o los indeterminados 'aliados internacionales', nuestros enemigos saben que esto es una llamada a cortar y correr. Y están entusiasmados"]

"The president's critics cannot have it both ways. They cannot claim to be in favor of winning the war and also oppose fighting it, funding it and offering any coherent strategy for succeeding at it. They cannot credibly claim to be in favor of winning the war while decrying it as a "mistake" that cannot be won".

["Los críticos del Presidente no pueden tomar ambas opciones. No pueden declararse a favor de ganar la guerra y al mismo tiempo oponerse a hacerla, financiándola sin ofrecer ninguna alternativa coherente para el éxito en ella. No pueden declararar creíblemente estar a favor de ganar la guerra mientras la describen como un "error" que no puede ser ganada"]

"Iraq is no longer a war of choice, if indeed it ever was. The choice now is between the long, hard slog to victory--and negotiating terms of surrender"

["Irak no es por más tiempo una guerra elegida, si es que alguna vez lo fue. La elección, ahora, es entre trabajar duro para la victoria y negociar las condiciones de la rendición"]

Abril 15, 2004

Un test inconveniente para el PP (*)

En un clima de aturdimiento cosmopolita por los estragos de la guerra contra el terror, el PP se equivocaría si enfocara las Elecciones Europeas de junio como un test de idoneidad de sus posiciones de fondo, estrategia y equipo directivo. Un mal paso aún más frustrante, en un terreno alambrado por el miedo y la demagogia antibelicista, será pretender que esos comicios restituyan el apoyo popular mayoritario que la campaña de intoxicación posterior a la masacre del 11-M consiguió laminar.

Las cartas de la próxima competencia electoral están marcadas en su contra: aislado en las Cortes, amedrentado en la calle, calumniado en los medios, nunca un partido al que respaldan casi diez millones de personas va a estar tan solo en la defensa de su programa. Por si fuera poco, las presidenciales norteamericanas acentuarán la prominencia de la postguerra de Irak en la agenda global, de aquí a noviembre. Caos, fracaso del poder americano y vietnamización perfilan la foto fija que la jauría española de la información y el entretenimiento, infestada de prejuicios y desvergonzada enemiga de la reelección de Bush, transmitirá machaconamente a sus consumidores. El equipo de Mariano Rajoy tiene que descontar ya una nueva derrota, por pragmatismo y por genuina ambición.

Por pragmatismo, porque nada en el corto horizonte de junio invita a adelantar que los electores acudirán a las urnas con una motivación racional. Plantear la campaña sobre la base de una infundada expectativa de resarcimiento de la derrota del 14-M sólo conseguirá infligir una presión estéril a Rajoy antes del recuento y frustrar a su electorado después del mismo. Es difícil que el PP pueda movilizar un solo voto más de los 9,7 millones obtenidos el pasado 14-M. En cambio, es harto probable que la máquina del respaldo popular no pueda volver a ser forzada al grado que lo fue bajo la conmoción por los atentados del 11-M. La suposición más verosímil –y menos adversa para el PP–, es la de una desmovilización general, de la que el PSOE será siempre el más perjudicado, precisamente porque su victoria en las Generales se produjo por una movilización compulsiva, fundamentalmente de los jóvenes. Al PP puede interesarle, ahora sí, una campaña de las llamadas "de perfil bajo".

Por ambición, porque la auténtica misión del PP de Rajoy consiste en lograr que la sociedad española conecte con el legado de Aznar. La zancada histórica por la que España se ha situado en la primera línea de la naciones conlleva compromisos y obligaciones que no han sido asimilados por los españoles, en gran medida porque no se les han explicado adecuadamente. No sólo la España que deja Aznar es incomparablemente más próspera y universal que la que encontró, también el mundo tiene amenazas para la seguridad y la libertad, ante las que el derecho internacional, los servicios de inteligencia y la disuasión multilateral se han revelado incompetentes. El análisis legado por Aznar es correcto: sólo la fuerza de Estados Unidos puede derrotar el mal; sólo extendiendo la democracia y la economía de mercado, si es preciso por la fuerza, se pondrán las bases de un mundo seguro; para las naciones occidentales, indistintamente amenazadas por el terror, precisamente por ser occidentales y libres, sólo habrá seguridad a largo plazo uniéndose al poder americano.

El legado de Aznar no es de esta generación, sino de la siguiente. Rajoy y su equipo necesitan una perspectiva mayor que las Elecciones europeas para preparar a esa próxima era de españoles en la gestión de los frutos de lo que España representa hoy en el mundo. Una señal preventiva contra la tentación de asignar a las Europeas un papel estratégico sobreponderado es, precisamente, el interés socialista en concurrir a ellas como a "una segunda vuelta del 14-M", según la conocida exhortación de Felipe González. El relanzamiento del PP no comienza en estos comicios de junio, sino en el congreso del partido el otoño próximo. En esa cita es donde debe volcarse el sucesor de Aznar, de ahí debe extraer el poder, la libertad y la perspectiva necesarias del liderazgo que necesita el PP y de la derecha que necesita España.

(*) Artículo publicado en Libertad Digital el Jueves Santo, 8 de abril de 2004.

Abril 1, 2004

Hablar por hablar en Bagdad

André Glucksmann cita, en su Occidente contra Occidente (Taurus, Madrid, 2004, págs. 76 y 77), el siguiente testimonio recogido por Le Monde, en sus ediciones de 25 y 26 de mayo de 2003:

"A los treinta y cinco años, Jamal Majid parece tener diez más, con la nariz y los dientes rotos, el cuerpo lleno de cicatrices. Forma parte de esos iraquíes que no han tratado de oponerse al régimen [de Saddam Husein], sino sólo de sobrevivir. Hijo de una antigua "familia bien" de Bagdad, se convirtió en sospechoso sirviendo en el Ejército..."

"...El 15 de enero de 1995, me llevaron a Al-Radwaniya, la prisión secreta en la que se dice que los detenidos desaparecían en cubas de ácido o servían para experimentar con armas biológicas. Yo pasé cuatro meses sentado y encogido en una celda cúbica de un metro de lado, con dos pequeños orificios. Por uno pasaban un vaso de agua, un panecillo y un cucharón de arroz al día; el otro era un canal de desagüe. Me sacaban dos veces al día, mañana y noche, para los interrogatorios. Me arrancaron todas las uñas, me rompieron la nariz y los dientes, vean mis cicatrices en las orejas, el vientre, los brazos... Nos golpeaban con cables, nos hacían cortes con una cuchilla de afeitar cuando estábamos colgados. Yo tenía que confesar, pero no podía dar ninguna información porque no era un espía".

"Al cabo de cuatro meses, estaba ciego, no podía moverme. Me colocaron entonces en un cuarto con sesenta detenidos, que me ayudaron. Pasé allí dos años. A continuación, me escogieron para limpiar fuera. Vi las jaulas en las que metían a detenidos con dobermans, vi tres veces a Udai, el hijo de Saddam. Venía cada dos semanas a Al-Radwaniya con sus amigos a ver a los torturados. Y el jefe de la prisión, Al-Ghallubi, cuyo nombre conoce al menos la mitad de Irak, que filmaba las escenas de tortura..."

¿Tan difícil era recoger decenas, cientos, miles de testimonios como éste y difundirlos incesantemente? Difundirlos como una letanía macabra: en los afiches de las estaciones de Metro, en el telediario nupcial de Urdaci, en el top manta de Crónicas Marranas, en los paraninfos donde apedrean a Savater y agasajan al director de Egunkaria. Una de esas campañas snuff, como las de la Dirección General de Tráfico, en prensa, radio y salas de cine, antes del estreno de La Pelota Vasca. El cortometraje número 33 de Hay motivo. Un SMS espontáneo de parte del coronel Kurtz: "El horror, el horror. Pásalo". ¿Tan difícil era mostrar la cruda verdad? ¿Cuantos bienintencionados pacifistas no habrían dejado sus pancartas para mejor ocasión? ¿Cuantos pastorcillos y pastorcillas de la Logse no habrían comentado en clase los textos de la iniquidad antes de salir a reventar la jornada de Reflexión?