Carmen Calvo, paga lo que debes
La Comisión Europea acaba de anunciar que abre expediente a España por saltarse el canon de los autores en las bibliotecas públicas. Una sentencia del Tribunal de la UE estableció en octubre de 2006 que el Estado también tiene que pagar por el préstamo de libros a las sociedades de gestión de derechos de autor. Según denuncia ahora Bruselas, España se ha hecho la Suecia mientras el Gobierno exprime a los consumidores para recompensar al famoseo, el artisteo y el petardeo que se movilizan y le apoyan lo mismo en una love parade que en una mani contra la guerra de Irak.
Escribo esta nota desde una confortable y prestigiosa biblioteca universitaria, por motivos que no vienen al caso.
El establecimiento dispone de una red wi-fi, así que puedo usar mi portátil para consultar e intercambiar información en red, o para postear en mi blog, como hago durante un receso. Probablemente, cuando renueve mi equipo y me pase a un mac (que es lo que me ha recomendado Daniel Rodríguez), ya estará en vigor el canon digital y tendré que pagar a las sociedades de autores a cambio de nada al comprarme mi flamante ibook, o por el ADSL que uso en casa, y quién sabe si también empezarán a cobrarme en la universidad por este wi-fi adorable (todo hay que decirlo, loado sea el rector Berzosa, al menos por este detallazo con la comunidad universitaria).
De momento, ya he tenido que aflojarles por la caja de CD vírgenes que he comprado para grabar documentos de mi trabajo. Gracias al canon sobre los soportes digitales vírgenes, aprobado por las Cortes con los votos del PSOE y el PP, el Estado me roba para dárselo a unos jetas que viven del trabajo ajeno y yo tengo que dar las gracias porque no me claven una tasa aún mayor.
Si pido un libro a la amable bibliotecaria y, después de consultarlo, decido fotocopiar unas páginas, el precio que me cobrarán lleva incluida una tasa, ¿adivinan para quién?, exacto, para la alegre pandilla.
Hoy descubro que este atraco sigiloso se me ha estado infligiendo mientras el Estado se escaqueaba de pagar por la misma obligacione.
Según el despacho de Europa Press que acabo de consultar (y que aún no he visto publicado en ningún medio, de ahí que no pueda enlazarlo)
La Comisión Europea lanzó hoy un nuevo expediente contra España por eximir a las bibliotecas públicas del pago de derechos de autor por el préstamo de libros pese a que el Tribunal de Justicia de la UE (TUE) ya sentenció en octubre de 2006 que ello vulnera la legislación comunitaria(...)
En concreto, Bruselas considera que España vulnera la directiva sobre derechos de alquiler y préstamo, que estipula que los autores deben recibir una remuneración cuando sus trabajos se usen para el préstamo público en una biblioteca. La norma permite que algunas categorías de establecimientos se libren del pago de esta remuneración, pero no que queden eximidas todas las bibliotecas públicas con carácter general.
Ejemplar, sin duda, la autoridad moral del Gobierno. Me roba a mí para dárselo a un gremio que no me ofrece nada a cambio. No veo sus películas, ni escucho su música y rara vez leo sus libros, y cuando lo hago, pago por mi ejemplar privado: ¿por qué tengo que volver a pagarles por grabar datos privados en soportes digitales vírgenes o por utilizar mi ordenador para conectarme a la red?. Mientras tanto, el Estado se ha auto-eximido de la obligación que impone a los demás. Y lo hace ilegalmente, según la Comisión Europea.
Carmen Calvo: paga lo que debes, antes de robar a los demás.