Lucía Etxebarría: pásame algo bueno que meterme
Alejandro Gándara equipara el plagio literario al dopaje en el deporte. Ante la reincidencia de Lucía Etxebarría, señala que el sistema presiona a los escritores como hace con los deportistas. Quiere de ellos el éxito, no la excelencia. Y en esas condiciones, dice Gándara, empiezas a meterte lo que sea con tal de llegar. El sistema, ya se sabe, es que es muy mala persona. Todo eso de la libertad, el mercado, el éxito individual, la televisión, acaba echando a perder a los escritores, gente sana donde las haya.
Si una trepa fusila artículos encontrados en google y se forra poniendo su careto en la solapa del libro, el problema no es que sea una delincuente, qué va; el problema, para Gándara, es que el sistema produce caraduras. Así, según esta lógica, cualquiera que tenga éxito en la literatura debe someterse al preceptivo análisis de orina. Algo habrá hecho. Es como cuando descarrrila un tren en Inglaterra: la culpa siempre es de la privatización de los ferrocarriles durante la era Tatcher.
Pero lo cierto es que el odioso sistema te permite elegir qué clase de escritor de éxito quieres ser, si uno que aspira a sentirse recompensado con imaginar un mundo propio y verdadero, como Borges, uno que quiere ser reconocido hoy y no después de muerto, como John Le Carré, o incluso uno que lo que quiere es llegar a no escribir nada, como Samuel Beckett. ¿Puede un ciclista elegir la liga en la que quiere correr? La de la señorita Etxebarría es la liga de los sinvergüenzas y los pícaros, que se disputa en todas las profesiones y tiene su público, sin que ello signifique la decadencia del sistema.
Da la impresión de que el señor Gándara juega en la liga de los artistas puros, cuando lo que de verdad le gustaría es jugar en otra, y como no puede, esparce la sospecha del dopaje en todas las direcciones. Para él, sólo hay dos salidas: o corrupción generalizada, o crear una policía crítica, una especie de supervisores de la limpieza de sangre artística. El caso Etxebarría ha sacado el inspector que lleva dentro. Lo que de verdad le parecería justo y saludable es que el público se dopase con el canon literario suministrado por camellos de confianza.
Comments
Me parece inadmisible e injustificable el delito de plagio. Yo también soy escritora, y, mala o buena, de lo que sí puedo enorgullecerme es de que lo mío es MÍO y de nadie más. Esta señorita no es una profesional digna de confianza si las acusaciones son algo más que eso. Y está estafando al pueblo y a sus lectores, claro que no hay más ciego que el que no quiere ver. Yo, por mi parte, me siento aliviada al no haber gastado más de 10€ en cualquiera de "sus libros". Y puedo garantizar que de haber tenido conocimiento de estas acusaciones no hubiera comprado ni uno. Ahí queda eso.
Posted by: Julia Siles Ortega | Marzo 15, 2007 4:24 PM
Excelente post.
Lo que pasa es que la que está realmente buenísima es Esperanza Aguirre.
Saludos liberales
Posted by: Dodgson | Septiembre 13, 2006 4:38 PM
Gándara es uno de esos intelectuales que resultan antipáticos hasta cuando aciertan, y hoy ni siquiera es el caso. Uno que quiere nadar y seguir teniendo la ropa sequita, un poco como Rosa Montero -aunque menos tonto, claro-, un palito a la izquierda y otro a la derecha.
Ayer defendía a Rubianes de la "censura", y en todo su post no se le ocurrieron las palabras "dinero" y "público"; porque él, claro, está muy por encima de esas cosas. Pero la gente no es tan tonta como él se cree, y le atizaron de lo lindo en los comentarios.
Posted by: Chema | Septiembre 13, 2006 8:39 AM
Esta señora no da puntada sin hilo:
* Su ignorancia del español: Los murciélagos.
* Su ofensivo tema en el curso de verano de la UIMP.
* Publicidad de sus libros siendo invitada en un programa de cocina.
* Estos plagios de relleno.
Lo que no sé, y lo que venga...
Posted by: vta | Septiembre 13, 2006 8:02 AM